El suspiro de un adiós
Grupo JAAP
El suspiro de un adiós reúne obras de la artista alemana Harriet Payer Anderss y piezas musicales del mexicano Jorge Esquivelzeta. La muestra está integrada por 27 obras realizadas en fotomontaje.
Mediante su obra, los artistas buscan despertar en el espectador una serie de sensaciones que lo lleven a explorar hacia el fondo de la imagen. A partir de fotografías y de composición en computadora, producen una especie de llaves que abren muchos caminos hacia la reflexión, creando así una simbiosis fantástica y original a su vez.
En su obra El muro sangriento (Bleeding Wall) captan el horror palpitante de los mexicanos que buscan el suelo americano y son atrapados por la muerte. Al final, únicamente queda de ellos una simple botella que los clasifica como no identificados. Esta obra tiene una temática parecida al Guernica de Picasso, sólo que aquí no caen las bombas desde los aviones; la muerte proviene de ambos lados del muro.
“Quisimos rendir un homenaje a todos aquellos que han muerto siguiendo la esperanza de una vida mejor al otro lado”.
Al igual que muchos artistas contemporáneos, Harriet Payer y Jorge Esquivelzeta encuentran inspiración en objetos abandonados en la vía pública o sonidos y materiales banales quizá.
Tal es el caso de la obra El perro muerto - beso mojado (The D.D. – Wet Kiss), cuyo eje es una escalera abandonada con enchufes, desde los que la vida ha quedado desconectada. La muerte está presente en varias de las obras, en algunos casos es una especie de liberación como en ésta, donde podemos leer la palabra FREEDOM (libertad) 2001, la cual, asimismo, reclama las vocales de la contraparte musical.
También la muerte aparece como parte del ciclo que alimenta al universo para que éste renazca; como en la obra Ave en el árbol (Bird in the Tree), en donde las hojas del árbol caen para dar paso a la llegada de la primavera. Aquí, vida y muerte son parte de un mismo ciclo tal y como se concebía en la cultura prehispánica. Muerte y nacimiento de nuevos ideales, capacidad de evolución.
En el cuadro titulado Día de la matanza (Slaughther´s Day), Payer Anderss plasma imágenes bajo la influencia del libro La granja de George Orwell. Los hombres son sacrificados como si fuesen animales en un día de rastro, tal y como ocurre en las guerras, en las masacres, en los genocidios… donde las personas no tienen ningún tipo de valor para los carniceros. Es el holocausto sonoro a su vez sin límites; la rítmica multicultural con un sólo grito. Ruanda, Bosnia, Guantánamo, represión del 68. Es la barbarie presente a lo largo de la historia de la humanidad.
Los temas bíblicos también hicieron acto de presencia en el torrente artístico de ambos multifacéticos expositores. Eva ya no es una atracción (Eva is No Atttraction Anymore) para la serpiente convertida ahora en un signo de pesos. El paraíso ahora está conformado por objetos materiales y relaciones de consumo. El que quiera puede asirse de un pedazo de cielo por convicción y no por tradición y buscar otros valores: ADN, EDN y el mundo secreto del pan y el vino cuando el universo se abre y otorga la vida eterna. ¨Esta obra la realicé en tela porque es un material presente en la historia de las religiones: tenemos el manto sagrado, los hábitos de los religiosos. Además, es un material que se deshace más fácilmente. Son como algunos valores que se pudren ante la presencia del dinero¨.
La exposición El suspiro de un adiós es una especie de recorrido por los principales problemas y realidades que rodean al hombre de principios del siglo XXl, plasmados en las tecnologías que imperan en la actualidad, llevados de manera propositiva y vanguardista, apoyados en la más alta calidad de improvisación.
Lourdes Zabalza
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