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Los habitantes

Este recinto, que alberga la colección más grande de obras de Diego y Frida, tiene además peculiares habitantes que engalanan los jardines, como los perros xoloitzcuintles, patos, gansos, un par de gallinas de Guinea y los pavos reales.


Xolo

Xoloitzcuintles

Estos canes son parte del legado de doña Dolores Olmedo, dueña de Nahual y Citlalli, un par de xolos que aún viven en el museo. Los orígenes de estos perrros se remontan a la época prehispánica. Entre sus características, destacan por la falta de premolares, así como por lo delicado de su piel.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pavo Real

Pavorreal

Las plumas de la cola están formadas Una de las más hermosas aves, por la elegancia de sus formas y belleza de su plumaje. El macho mide 1.50 metros de longitud, incluyendo su cola muy larga que despliega a voluntad durante la estación de celo en primavera. Las plumas de la cola están formadas por  por barbas independientes de color verde brillante, y reunidas en el extremo para formar el típico ojo de pavorreal de color azul con los bordes castaño amarillentos. El dorso es de color azul obscuro, los flancos verdes bronceados y las partes inferiores en tonos negros. La cabeza es pequeña, de color azul brillante, y lleva un penacho de plumas filiformes. La hembra es de menor tamaño, y la coloración de su plumaje presenta tonos muy apagados que en el macho.

Durante la toda la noche y gran parte del día permanece posado en las ramas de los árboles; sólo desciende al amanecer, al anochecer para comer frutos, semillas, y pequeños reptiles. Tiene una voz ronca y el macho es de costumbres polígamas. Se ha adaptado perfectamente a la vida domestica en parques y jardines. Está relacionado con la mitología griega y era un símbolo de la resurrección en el arte paleocristiano, actualmente se le considera como ave sagrada en ciertas poblaciones de la India. En estado salvaje vive en los bosques montañosos de la India y Ceylán.