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Arte popular

En México, las manifestaciones populares se convirtieron en piezas de museo a partir de los años veinte, cuando muchos artistas, intelectuales y políticos se interesaron por rescatar el auténtico arte del pueblo. Entre las colecciones más importantes que se han formado está la del Museo Dolores Olmedo.

La colección de arte popular del museo está formada por más de 750 piezas, la mayoría en exhibición y otras en una pequeña bodega, que abarca las siguientes especialidades:

Alfarería
Cartonería
Cuerno
Papel
Fibras vegetales
Metalistería
Vidrio soplado

La mayoría de los autores de estas piezas han fallecido dejando tras de sí un estilo innovador en sus obras, que hoy por hoy los han colocado como grandes maestros del arte popular. Tal es el caso de Herón Martínez, de Acatlán, Puebla, al que alguien bautizó comoSan Herón porque “hacía milagros con el barro”, con sus esculturales árboles de la vida elaborados con técnicas de modelado en grandes construcciones coloreadas a pincel con tierras, o bien, combinando el bruñido con el color, o simplemente bruñido.

Hay piezas de petatillo, elaboradas por la mano maestra de Primitivo Cesante, de don Justino Guerrero, de Tonalá, y del viejo Lucano, de Tlaquepaque, ambos de Jalisco.

Asimismo, en barro bruñido policromado destaca la técnica impecable y de pincel único de don Amado Galván, de él hay una anécdota que es una sencilla, pero profunda lección de estética. Una maestra norteamericana, de apellido Gregond, fue a Tonalá a “enseñarles” decoración a los artesanos y, cuando estaban reunidos, les pidió dibujar en papel alguno de sus motivos. Cuando Amado le entregó el suyo, la maestra le dijo: “¡Amado! ¿Dónde has visto una flor más grande que un león?”. A lo que Galván le respondió: “¡Ay seño!, si no es más que una pintura”.

Hay obras de Teodora Blanco, quien bautizó a sus piezas decoradas con pastillaje comobarro bordado y que decía que trabajaba a lo rústico sus maravillosas figuras en técnica de alisado.

Y qué decir de la cartonería en la que destaca la obra de doña Carmen Caballero, la juderafavorita de Diego Rivera, y en este ámbito destaca también don Pedro Linares, creador de los alebrijes, palabra que fue inventada por él para bautizar sus obras fantásticas. Ambos artistas, Caballero y Linares, son originarios de Celaya, Guanajuato, y dieron vida a la muerte en sus creaciones acerca del tema. Su mayor mérito es haber dado volumen y movimiento a las figuras que años atrás grabó en zinc don José Guadalupe Posada, aunque jamás las hubieran visto, porque también estaban llenas de gracia y movimiento, y fueron hechas en otra técnica, material y dimensión.

El barro negro no se obtiene de la naturaleza, sino que también se logra con una técnica prehispánica. Se obtiene ese color mediante lo que en lenguaje cerámico se llama reducción de atmósferas; es decir, reducir en el horno el oxígeno. Doña Rosa, junto con otras decenas de artistas de San Bartolo Coyotepec, Oaxaca, la descubrieron por un accidente en la quema cuando se ennegreció más el barro que a veces salía xirguito(grisáceo) y cuyo camino accidentado fue seguido por los demás artistas alfareros de Coyotepec, ennegreciendo la loza que sigue bruñéndose antes de la quema.

También hay obra de Mónico Soteno, integrante de la dinastía de alfareros de Metepec, Estado de México, que fundó doña Modesta Fernández, su señora madre. Mónico murió, pero no su estilo, continuado y mejorado por su familia, entre la que destaca Alfonso, gran maestro del arte popular.

Hay piezas de la familia Escárcega, también de Metepec, así como grandes Tibores de la mayólica conocida como Talavera, de la familia Guevara, además de bella loza negra y roja del Barrio de la Luz, cuyo artífice más destacado fue don Juanito. Todos ellos dejaron tras de sí, principalmente entre sus descendientes, una herencia de sabiduría y creatividad que perdura hasta nuestros días.

Un sitio especial ocupan las piezas de la factoría conocida como Carretones que, allá por el rumbo de la Merced, fundaron don Odilón Ávalos y su hermano, la cual, a principios del siglo XXI, lamentablemente desapareció dejando tras de sí una tradición secular. Afortunadamente en el museo existen varias piezas que nos dan idea del valor de la producción de la citada factoría conocida como Carretones.

Hablando de vidrio, es de lamentar también el cierre de El Vidrio Cristalino, en Tlaquepaque, aunque su fundador siga con vida; nos referimos al ingeniero Camaraza, que creó en México las piezas de vidrio rojo. Dichosamente, la señora Olmedo adquirió una colección grande de don Jorge Wilmorth, cuyas piezas, decoradas por los propios tonaltecas, realizó modernizando diseños tradicionales y para lo que utilizó la técnica de alta temperatura. Don Jorge, inquieto y creativo artista, así como técnico ceramista, diseñó desde luego cerámica, vidrio, joyería y hasta pan. Desafortunadamente un grave padecimiento cardíaco lo obligó a retirarse de cualquier trabajo. Vive aconsejando a los artistas tonaltecas sobre diversas técnicas.

La cerámica mayólica, que actualmente se elabora, hasta donde sabemos, en Tlaxcala, Puebla y Guanajuato, fue introducida en la población de Dolores por don Miguel Hidalgo y Costilla hacia la primera década de 1800. Después de la Guerra de Independencia casi desapareció. Hay algunos ejemplares originales y valiosos de esta cerámica en la colección que se ha visto enriquecida por piezas más modernas, como los llamadosCondes de antigua data y, desde luego, una extraordinaria serie de piezas hechas por Gorky González, quien revivió este arte en Guanajuato.

En esta colección, acabada en mayólica crema, recreación de modelos muy antiguos, Gorky, sin perder la técnica tradicional, ha innovado piezas y decorados.

Hay también torres de ollas bellamente estructuradas y decoradas con engobe, que al cubrir con el esmalte verde previa su cochura, dan un tono de verde más claro. Estas torres se originaron en Patamban, Michoacán, y su autor es el artista Neftalí Ayungua. Llama la atención la tinaja bruñida de grandes dimensiones, hecha por las mujeres de Cocucho, quienes le dan forma utilizando solamente sus manos.

También de doña Teodora Blanco, hay piezas de cobre martillado de Santa Clara de los Cobres,  del estado de Michoacán, así como cántaros de Zumpango del Río, Guerrero; cazuelas moleras de Puebla y Metepec.

Aunque la colección de arte popular del museo es importante, porque refleja el vigor, la creatividad y el dominio del oficio de sus hacedores, es una lección sobre el aprovechamiento de los recursos que brinda la naturaleza, y conforma el sistema de vida así como los conceptos estéticos del pueblo, de quien Diego Rivera dijo que es capaz de crear obras de arte con basura. Seguramente se refería a los materiales empleados, como el papel de desperdicio, las fibras de tule, palma, trigo, etc., que hoy aprovechamos bajo el nombre de reciclaje. Añadiríamos que las piezas de barro están hechas sólo con tierra, agua y fuego.