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Angelina Beloff

El desafío, cuando se trata de la preservación de la memoria de la artista Angelina Beloff, y de la ubicación de su lugar, muy merecido, en la historia del arte del siglo veinte, se deriva del complicado itinerario de su vida, que la llevó a tres países y dos continentes.  Nacida y criada en Rusia, donde se inició como artista, Beloff pasó casi un cuarto de siglo en Francia, y fue allí donde su talento maduró y fructificó, donde se volvió pintora y dibujante.  Pero su tercer, y definitivo, país fue México.  Durante los casi treinta años que pasó Angelina en México, no sólo continuó con su ejercicio artístico, sino que también participó activamente en la creación y desarrollo de instituciones públicas del arte, que repercutirían en la vida cultural del país.

La obra de Beloff es prácticamente desconocida en Rusia y Francia, aún siendo su nombre respetado allí entre los académicos dedicados a los movimientos vanguardistas, pero ante el público es escasamente reconocida.  No existe ninguna colección sustanciosa de su pintura u obra gráfica en ninguno de estos dos países, en tanto que los libros ilustrados por Beloff y publicados en ediciones limitadas se han vuelto una rareza.  Por eso depende de México preservar la memoria de esta artista.  Entre un número de colecciones privadas o museos en el país, es la colección en el Museo Dolores Olmedo la más rica recopilación en el mundo de Angelina Beloff, ya que abarca dibujo, acuarela y gráfica, a más de un ejemplar de su pintura al óleo.

El núcleo de la Colección Beloff en el Museo Dolores Olmedo fue fundado en 1994 (dos días antes de que abriera el museo), cuando la señora Dolores Olmedo adquirió 40 grabados del coleccionista Xavier Girón de la Peña.  Con la notable excepción del paisaje en óleo, Tepoztlán, las obras en exhibición en el Museo mayormente representan el período tempranero de Beloff: acuarelas, dibujos, grabados originales en lámina, y grabados en madera que fueron creados en Francia durante los 1910 hasta los años veinte.

La colección se basa en la obra gráfica de Beloff, lo cual permite al espectador una apreciación real, una mira a su destreza técnica como dibujante.  Casi treinta de los grabados originales en madera comisionados por la casa editorial Arthem Fayard, para ilustrar la novela Ariane, jeune fille russe (Ariane, joven rusa) por Claude Anet, están presentados como punto central de la colección.  Al mismo tiempo se encuentra un gran número de acuarelas y grabados en lámina creados para la historia de Jack London, Build a Fire (Arma una fogata), a más de las ilustraciones para los cuentos El soldado de hojalataLos cisnes salvajes de Hans Christian Andersen.  Una dibujante nata, quien se perfeccionó a lo largo de los años, Beloff en su obra gráfica arribó a un estilo que se puede considerar tan conciso como lo es refinado.

Angelina Beloff nació el 23 de junio de 1879 en San Petersburgo, Rusia. Inició sus primeros estudios de pintura en una academia nocturna integrada a la universidad en donde estudiaba. En 1904 ingresó, a la Academia de las Bellas Artes de San Petersburgo, en donde permaneció hasta el año de 1909, cuando decidió continuar sus estudios en París en la Academia de Henri Matisse y posteriormente en la academia particular de Anglada Camarasa, pintor español. Paralelamente, estudió grabado en metal y grabado en madera.

Ese mismo año, en Brujas, Bélgica, conoció a Diego Rivera con quien uniría su vida a partir de 1911. Cinco años más tarde, Angelina dio a luz en París a su pequeño hijo Diego, quien murió catorce meses después, durante el crudo invierno de 1917, hecho del que se desprende la obra Maternidad.

En 1932 Angelina llegó a México, en donde trabajó como maestra, de la Secretaría de Educación Pública. Su mayor aportación a la educación mexicana fue el libro que escribió con sus observaciones técnicas, escénicas y difusoras del Teatro Guiñol. Pintó muchos paisajes en donde captó su sentir por lo mexicano, prueba de ello es el óleo Tepoztlán . Fue miembro de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios y fundadora del Salón de la Plástica Mexicana (1949), participando en varias muestras colectivas.

Angelina Beloff murió en la Ciudad de México el 30 de diciembre de 1969 a los noventa años de edad.